LOS HEBREOS:
Para comprender la literatura bíblica, es necesario conocer la historia del pueblo hebreo y su religión. Literatura, historia y religión están íntimamente entrelazadas.
Los orígenes Mesopotámicos:
Desde la desembocadura del Éufrates y el Tigris, en el golfo pérsico hasta el Mediterráneo, se extiende, entre zonas desérticas, una zona de ricas tierras llamadas "la media luna fértil". Esta media luna es la cuna de las primeras grandes civilizaciones que se conocen, hace 50 o 60 siglos.
En esas áreas se hace el pasaje de la Edad del Cobre a la del Bronce, se cumple la gran revolución del Neolítico. Las aldeas se convierten en ciudades y la abundante producción permite el comercio, el almacenaje y la distribución. Todo esto gracias a los inventos de la rueda, del carro y del barco a vela. Hace necesarios los números, la escritura, la astronomía y hace posible la difusión de cultos y técnicas. También, esto permite la importación de materias primas, de objetos, de artesanos y esclavos. Con la necesidad de, especialmente, materia prima, comienzan las guerras de conquistas y la formación de los primeros imperios.
Por el -1200 de la Edad del Bronce llega a su fin. El hierro y su técnica para la fabricación de herramientas, carros, armas, se han ido poniendo paulatinamente al alcance de todos, incluso de los pueblos bárbaros que, con buenas armas, se abaten sobre las zonas civilizadas como Mesopotamia, Egipto, Grecia, Asia Menor y China.
DE UR A CANAÁN:
Ur era, aproximadamente al -2000, una ciudad populosa, con grandes casas, templos, escuelas, mercados, puerto, que llegó a unificar un grupo de ciudades bajo su dominio y que luego se derrumbará con la invasiones indoeuropeas.
Según se cuenta en Génesis 11,31, un hijo de Noé, Teraj, abandona Ur con su clan (tal vez por la caída del comercio o de la ciudad) del -2000 al -1800, en dirección a Canaán, pero se queda al norte, en Harán. Años después, Yahveh ordenaría al hijo de Teraj, Abraham:
"Vete de tu tierra y del lugar de tu nacimiento
y de la casa de tu padre, a la tierra que te
mostraré. Y haré de ti una nación grande y te
bendeciré..." (Gén. 12,1)
y este vuelve a emigrar hacia Canaán con su mujer Sara. Por muchos años viven como muchas de las tribus nómades que habitan las zonas desérticas y montañosas del sur de Siria. Pero vuelven a Canaán en olas migratorias; porque ya es un considerable contingente se va infiltrándose en esa ciudad.
LA ESTADÍA EN EGIPTO:
A Abraham le siguen sus hijos, Isaac y Jacob. En el patriarcado de éste último, se produce la instalación en Egipto de un contingente de hebreos que permanecerá allí y se acrecentará a lo largo de unos cinco siglos. La Biblia (Gén. 37), lo cuenta así: El hijo de Jacob, José, fue vendido por sus hermanos a un Faraón, luego fue preso y luego ocupó el puesto de primer ministro. Así su familia y ciento de familias hebreas se instalan en Egipto y prosperan por el -1700.
En el siglo -XV fueron expulsados, tal vez por Ramsés II, por sentirse amenazado por su abundante preminencia entre su pueblo, los somete casi a la esclavitud, ocupándolos en pesados trabajos de construcción.
Moisés nace en ese contexto, y un nuevo faraón ordena matar a todos los varones nacidos de las hebreas. De ahí la leyenda de Moisés (Éx. 1,15), a quien su madre para evitar su muerte, deja en el Nilo en una canasta, lo recoge y lo criará una princesa egipcia, lo que explica su nombre.
LA RELIGIÓN HEBREA:
A medida que una sociedad evoluciona su idea de la divinidad evoluciona con ella. En el caso de las grandes religiones, se va depurando, se va haciendo cada vez más compleja y más limpia de las limitaciones y de los caracteres propios de los humanos, de rasgos antropomórficos.
La historia real de los hebreos tiene su punto de partida en su estadía en Egipto, entre las fechas imprecisas de-XV y el -XIII. Pero, sus mitos y leyendas aluden a una época lejana, alrededor de -XX, desde la salida de Ur.