3 posibles momentos del Canto VI del Infierno de Dante.
1. Presentación de Minos y su función en el Infierno:
Minos, es uno de los demonios paganos que pasaron al infierno de Dante. Fue colocado como guardián después de ser transformado en un ser demoníaco con características bestiales: gruñe, tiene cola. Juzga a los condenados en el Infierno.
Es un personaje de la mitología griega, hijo de Zeus y Europa. Era justo y sabio Rey de Creta. Por ello se convirtió en uno de los jueces del inframundo.
Tiene la tarea de escuchar los pecados de las almas. Les dice el destino dentro del infierno, enrollando su cola de serpiente en tantos espirales como círculos de destino hay.
2. Descripción del ambiente y la tromba infernal. Presentación de los condenados:
En el segundo círculo comienza el verdadero infierno. Aquí, las almas son arrastradas por vientos que las golpean contra rocas.
El castigo se corresponde con el pecado cometido en vida: así como en la tierra se dejaron arrastrar por sus pasiones carnales, ahora, en el Infierno son arrastradas por un viento que nunca se detiene.
Desde el principio del canto se perciben imágenes visuales (escases de luz) y auditivas (lamentos y gritos de dolor), lo que aumenta el temor en el visitante.
Se utilizan diferentes símil para describir las almas con palomas. Las aves vuelan como las almas son arrastradas por el viento. Las palomas eran consideradas animales lujuriosas al ser ofrendas a la Diosa del amor Afrodita.
3. Diálogo de Dante con las almas de Paolo y Francesca:
Las almas son comparadas con estorninos y grullas. Prevalecen los elementos sensoriales y visuales.
La participación de Francesca está llena de conmiseración y agradecimiento hacia el hombre que logrará que el aire se detenga al menos por unos instantes.
Solo habla Francesca porque quien habla en la tierra, Paolo declarando su amor, en el Infierno debe callar mientras escucha, en boca de su amante, el relato de sus miserias.
Se presenta aludiendo a la tierra en que nació, con nostalgia.
Personifica al Amor con una fuerza imposible de deshacerse, es decir, que a pesar de su situación social y familiar permiten que la lujuria prevalezca sobre ellos.
Dante profesaba la noción de las llamadas "almas gemelas", cada ser humano ha nacido predestinado a otro que es su complemento. "que, como ves, no me abandona nunca". En el pasado terrenal buscaban con desesperación y anhelo estar siempre juntos y, en este presente aterrador ya no lo desean como antes. Francesca expresa su desesperación por tener a su lado a quien le recuerda el pecado cometido. El llanto de Paolo parece ser la representación del asentamiento a lo que la amante expresa. El Infierno es lugar de la ley implacable en donde la desesperanza domina.
La poética de Dante se traslada del infierno a la tierra y a los habitantes del reino del dolor y la desesperanza ya no les queda otra opción que recordar, añorar y sufrir.
El discurso final de Francesca es breve pero tristemente real.
El hombre es un ser sufriente, ha nacido marcado por la desgracia y un destino inoportuno lo persigue constantemente.
Las palabras de Francesca expresan la relación tierra - infierno: en "el tiempo feliz". En la vida sufre más quien recuerda los buenos momentos del ayer.
Para Francesca, recordar es sufrir y está dispuesta a hacerlo por que Dante ha sido complaciente.
Francesca cuenta la causa de su desgracia y recurre a una intertextualidad que es la del clásico de "Lancelot y la Reina Ginebra". Esta obra sirve de telón de fondo y motiva los acontecimientos.
Paolo se dejó llevar por el abismo del deseo y la besó apasionado y tembloroso. De este modo se comprueba que el que calla en la muerte, habla en la vida mediante ese beso trémulo que reveló toda su pasión.
La anagnórisis se cumple porque ambos se reconocen enamorados y ya no les importa lo social ni personal. Hay un primero plano en donde interactúan los amantes de la Divina Comedia y el segundo texto en donde se destacan las figuras legendarias de Lancelot y Ginebra.
Giangiotto en la obra estudiada, el Rey Arturo en la intertextualidad; los dos traicionados por sus esposas. "Aquel día ya no leímos más", es un eufemismo de muerte.
Dante pierde el conocimiento, cumpliéndose de este modo la función catártica del protagonista. No soporta ser el espectador del sufrimiento humano y se ve reflejado en ellos.
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